No podés evitar tu sentimiento, y todo es igual, la lluvia que se derrama / Sabés, sabés/ Se está saliendo del techo, y cae desde arriba / y tu caes dentro y fuera del amor / Un corazón roto aún está latiendo, dentro y fuera del tiempo / mantené tu cuerpo cerca del mío / Sabés, sabés / Pero aunque no puedes parar el sangrado, cántate a tí mismo y continúa / Porque todo el mundo está en carrera / Aférrate al amor, debés continuar / (...) / Has estado a la deriva y escabulléndote / tratando de caminar con mis zapatos, pero éstos no te pertenecen / y Tu lo sabes / Aún así no puedes hallar el significado / cántate a tí mismo y continúa (...)
Puede que nos sucedan cosas que nos hagan perder la confianza, nos decepcionen y hasta nos duelan tanto como para quedar mucho tiempo -y generen desgaste psíquico bastante trascendental- ligados al dolor. Es un proceso normal si no dura una eternidad, puesto que es parte de la "didáctica" del duelo.
Tantas veces nos puede pasar, como situaciones que enfrentemos, pero más precisamente como vínculos decidamos entablar. Es un 50/50 en términos de relaciones, dado que una parte nos pertenece a nosotros y la otra, al de al "lado". Es como en un tango, el cual se baila de a dos y si una de las dos personas no desea hacerlo, no hay baile posible -al menos no existe un tango bailable de a uno.
Y por más que todos seamos seres diferentes, no debemos, por saber que un nuevo vínculo no vaya a ser exactamente como el anterior, desanimarnos a seguir y mucho menos, desestimar lo que viene pensando que todo termina en eso que nos provocó el dolor. Vendrán cosas distintas, mejores o peores, eso depende de la forma en que propiciemos nuestros vínculos contiguos Lo cierto es que sí o sí vendrán (o iremos inconscientemente en busca de ellos, puesto que somos seres sociales) a nosotros nuevas oportunidades y si bien, para poder vislumbrarlas, precisamos duelar el primer "golpe", también es menester estar bien predispuestos a generar nuevas relaciones, con tintes diferentes para que no vuelva a ocurrirnos que tratemos de caminar con los zapatos de otros dependientemente, viviendo la vida de los otros, para que nos vaya mejor. Sólo es cuestión de ver qué es lo que nos llevó a fracasar en la relación previa, y cambiar la actitud y las conductas derrotistas.
Y para seguir en carrera, nada mejor que cantarnos los errores y hacer una sinfonía a favor del cambio, para continuar.


No hay comentarios:
Publicar un comentario