jueves, 9 de junio de 2011

Firework / Fuego artificial

¿Te has sentido como una bolsa de plástico, arrastrada por el viento, queriendo comenzar otra vez?/ ¿Alguna vez te has sentido tan imperceptiblemente delgado, como una casa de cartas, derribada por un viento que sale de una cueva?/ ¿Te sientes alguna vez como enterrado en lo profundo, a seis pies bajo tierra gritando, y que nadie parezca escuchar?/ ¿Sabés que aún hay una chance para ti porque hay una chispa dentro tuyo?/ Sólo tenés que encender la luz y dejarla brillar/ Apropiate de la noche como si fuera un 4 de Julio/ Porque nene eres un fuego artificial / vení y enseñales lo que vales, haz que se vayan mientras tu atraviesas el cielo/ Nene sos un fuego artificial deja que tus colores exploten / haz que se vayan y los dejarás cayéndose solos. / No te debes sentir como un gasto de espacio, sos original e irreemplazable; si sólo supieras lo que te tiene deparado el futuro; luego de un huracán, llega siempre un arco iris./ Quizás seas la razón por la que las puertas están cerradas, así que podrías abrir una que te lleve al camino correcto que haga que brille tu luz interior.

Luego de tanto tiempo traigo conmigo la canción de Katy Perry que cité en el título y, a continuación, me dispuse a traducir. Lo cierto es que esta canción conlleva varias aristas para analizar pero fundamentalmente se menciona con énfasis el hecho de lo importantes que somos y que no nos damos cuenta porque nunca nos detenemos a pensarlo. Con esto no quiero decir que a cada paso debemos pararnos delante del espejo y cada vez que pasamos sí o sí hemos de decirnos "¡Pero qué importante que soy!" y olvidarnos del resto del universo. Pero de vez en cuando, si nos topamos con la imagen nuestra, sí es muy bueno recordarnos a nosotros mismos que tenemos un potencial increíble que sólo debemos dejar brillar y salir de nuestras venas, algo que ayuda muchísimo a levantar nuestra autoestima.
Sucede que la vida cotidiana, nos hace perder ese color despampanante innato de cada quien y nos vamos opacando desde el exterior hacia el interior. Entonces es cuando perdemos de vista nuestros objetivos, nos reducimos a lo que el derredor nos dice que somos o estamos "condenados" a ser, y nos desprendemos, paulatinamente, de nuestras finalidades, de aquello que nos da plenitud y nos hace felices, aún más si es que estamos en una pseudo desventaja para con la vida (se me ocurre pensar en los que sufren de enfermedades y lo que gralmente. suelen escuchar de parte de los que los rodean y es más o menos: "Yo que vos no intento, total, ya estás jugado; no hay mucho que hacer a esta altura"). Y eso no es ni más ni menos que un GRANDISIMO ERROR. Le hace muy mal (demasiado) al receptor de esto, quien confirma, no sólo que no se está respetando su voluntad, sino que no se apuesta por él/ella y encima no hay vuelta atrás porque dicha persona está eternamente castigada a pagar por algo que quizás ni siquiera eligió tener (como una patología, o simplemente problemas personales -algo de lo que nadie está exento). Es ahí, en ese momento (algo para lo que sin dudas hay que tener todas las agallas), cuando más necesitamos recordar que somos cual fuegos artificiales y es nuestro instante de estallar y explotar con todo lo que tenemos adentro, agradeciendo el estar vivos y haciendo todo lo que nos hace seres radiantes y llenos de luz.
Y por esto, por nuestros cambios en las actitudes propias de cada quien, es que dejamos con la boca abierta a más de uno que estaba acostumbrado a que nosotros acatemos las "órdenes" de dejar que nuestra vida pase por el injustificado argumento de que "Es un oráculo: deberá cumplirse; nada se puede hacer para evitarlo". De este modo, tal como dijo Wayne Dyer, "cuando cambies tu manera de ver las cosas, las cosas que miras también cambiarán" y quienes nos rodean, al vernos bien y sin estar penando, se van a contagiar y nos van a dejar ser un poco más de la forma en que deseamos y no como tenemos la costumbre de actuar: dándole una respuesta a un estímulo externo, provocado por otros (algo que generalmente nos hace sentir como bolsas descartables y residuales).

lunes, 9 de mayo de 2011

Just can't fight this feeling / no puedo pelear este sentimiento

"Parada en un cuarto lleno de gente, pero todo lo que veo eres tú / como a un foco que te sigue hasta donde estás / ¿sabes que nunca quiero dejar de estar a tu lado? / El deseo se traga todo mi orgullo, no puedo decir que no, porque te quiero, así que debo traspasar esto / No puedo evitar este sentimiento / (...) / mi cabeza está girando, creo que me está ganando / no puedo evitar este sentimiento y me está derribando (...)"

La verdad es que me valdré de esta canción en un sentido metafórico para expresar algo que a veces nos ocurre como seres humanos, propensos a caer ante lo que concebimos como un inamovible y condicionado destino de nuestras personas.
A menudo, cuando nuestra personalidad no está totalmente afianzada, puede sucedernos que generamos una eterna condena de nosotros mismos y no hay nada más que podamos ver, aún habiendo llegado a alcanzar logros que con anterioridad ni siquiera pensábamos como posibles y mucho menos probables. Nos adelantamos a los acontecimientos del tiempo, haciendo profecías anunciadas que nos ponen en un lugar de seres humanos sin libertad de acción y por siempre esclavos de aquello que nos ciega. Y en esos momentos estamos tan faltos de autoestima, que desconsideramos lo que todo el mundo a nuestro alrededor puede evidenciar con plena objetividad, gracias a que no están en la piel de uno. Entonces comenzamos a desconectarnos de los consejos que nos muestran los otros, los que nos conocen, porque total "nunca lo entenderían, no son nosotros y por ende no comprenden lo que sentimos". Si bien es cierto que es uno mismo el que debe enfrentarse con los fantasmas propios y ahí sí es real que nadie mejor que sí puede entender de qué se tratan éstos, también es verdad el hecho de que los demás nos dan la gran ayuda de demostrarnos cómo el fantasma nos engaña a su piacere, dado que nosotros, obnubilados por el mismo, perdemos la noción certera de lo que en realidad es. Razón por la cual tendemos a maximizar su importancia y es aterradora su estadía, aunque sea esporádica, en nuestra mente. El sólo pensar que ese fantasma jamás desaparecerá de nuestra mente, nos condena a nosotros a una vida de eterna infelicidad. No escuchar a los que nos muestran, como pueden, una realidad que no deseamos ver -porque sabemos, bien en el fondo, que tienen TODA la razón- es negarnos a nosotros mismos y a una total completud dentro de lo incompleto del ser humano.
A modo de síntesis, es imprescindible que cada vez que sintamos que no podemos controlar / evitar un sentimiento, no le permitamos que nos gane o derribe, porque es una manera de otorgarle TODO nuestro ser, y dejar de lado aquello de lo que gozamos los hombres y las mujeres en condiciones normales, que es la Libertad.
En el caso en que nos neguemos rotundamente a aceptar el cambio y nos encontremos diciendo que "nunca quiero dejar de estar a su lado", tenemos dos caminos posibles a seguir: uno de ellos es luchar en pos de aferrarnos al dolor de la infelicidad de por vida; el segundo sendero es transitar el duelo que implica deshacernos de ese preconcepto tan autodestructivo como es la condena por siempre a ser personas infelices que no merecen bienestar, y luego iniciar el combate en contra de esos pensamientos.
Finalmente, si es que no logramos sacarnos de la cabeza ese sentimiento, si somos incapaces de pelear esa forma de sentirnos, quizás lo más recomendable es dejar que el tiempo sea quien nos muestre qué será de nosotros, dado que si a cada paso, lo damos pensando en que nos hundiremos cada vez más, así acaecerá y no habrá vuelta atrás, aún cuando nuestra vida no esté "destinada" a la condena futura.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Cherish / Abrigar


Cansada de corazones rotos y derrotas en este juego / Antes de que empiece este baile quiero que sepas que quiero algo más de ti que una simple aventura / Tú eres mi destino ¿no te das cuenta de que no puedo dejarlo ir nene? / Cupido por favor apúntame!!! Abrigo el pensar que siempre te tendré aquí a mi lado, Oh baby / Abrigo la alegría
que le das a mi vida, siempre la estoy cantando / Abrigo tu fortaleza, Tú tienes el poder de hacerme sentir bien /
Y baby ruego para que nunca nos
separemos, no podría dejarte.
Nunca estuve satisfecha con los encuentros casuales, no puedo ocultar que necesito dos corazones que latan
Con ardiente amor, y así va a ser. Romeo y Julieta nunca sintieron este latido que Yo siento, así que no subestimes mi forma de sentir
"Abrigo" es la palabra que utilizo para recordar tu amor...

Esta añosa -pero no por eso pasada en su aplicación- canción de Madonna, expresa cuánto bienestar nos pueden provocar personas que nos regala la vida. Son seres humanos que debemos abrigar, conservar, proteger y llevar dentro de nuestros corazones porque nos llenan de alegría los días.
A veces nos sucede que encontramos, fabulosamente, una persona específica que nos provoca una inmensa completud y con quien nos topamos no por mera casualidad en esta existencia.
Quiero decir, si nos cruzamos con alguien que nos hace bien y las cosas funcionan bien dando frutos como crecimientos de una persona, superación de temores y encima se llega a una alegría difícil de expresar, eso es percibido por el otro ser implicado en el vínculo y disfrutado tal como uno lo vive. Es por esa razón que ninguna parte constituyente puede darse el lugar de subestimar la forma en que el otro siente y vive las cosas, porque entonces estaría dejando de celebrar la relación, al otro y sobre todas las cosas a sí mismo. Eso se vería reflejadísimo en el día a día de la conexión entre ambas partes y terminaría cualquier lazo afectivo.
Y es justamente para evitar que eso suceda y que podamos rescatar y abrigar en nuestras almas por siempre, lo que más felices nos hace, es que necesitamos jugarnos por quienes sentimos que valen la pena querer y con los que nos sentimos completos y más que nada, que nos significan caricias al corazón.
Así que, tal como dice Madonna, pidámosle nosotros también a Cupido que nos apunte con sus flechas y seamos capaces de conservar ese calor que nos provoca el cariño de y para un otro.

martes, 5 de abril de 2011

Immortality / Inmortalidad

"Entonces esto es lo que soy, y es todo lo que sé / debo elegir vivir, por todo lo que puedo dar / esa es la chispa que hace crecer el poder / (...) / Cumple con tu destino, que está a tu lado como un niño (...)"

Son incontables las oportunidades que la vida nos da para poder ser felices y si en una de esas chances, no aprendemos, seguiremos recibiendo otras para poder entender de qué se trata y llegar a la plenitud del bienestar. Lo cierto es que tendemos a no ser capaces de vislumbrar las chispas que hacen que crezca nuestro poder de respeto y amor hacia nosotros mismos y por esa causa, dejamos de lado lo que nos hace bien. Llega un punto en el abandono de las cosas concretas que nos llenan como personas, que se nos va de las manos completamente, el poder de decisión sobre lo que tenemos intención de hacer y lo que nos disgusta y socava nuestra autoestima. Es cuando nuestro paradigma de placer se vuelve confuso y caemos en una pérdida de conciencia de los objetivos que realmente estamos persiguiendo en nuestra existencia. De repente experimentamos sensaciones como el titubeo sobre cosas por las que hubiéramos hecho lo imposible por alcanzar, o comenzamos a temer equivocarnos, algo que hasta el momento siempre habíamos desconsiderado por el sencillo hecho de que nada nos amedrentaría ante un desafío de bienestar personal (nunca se nos hubiera cruzado por la mente la posibilidad de fracasar, no porque no pueda ser factible, sino porque el hecho de pensar que nos da felicidad luchar por ese fin, nos daba una completud inexplicable durante el proceso, sin tener que evidenciar los resultados necesariamente).
Atravesamos una paulatina pérdida de objetivos que movilizaban nuestra vida y vamos despersonalizándonos al momento en que nuestra esencia va desapareciendo. Para el instante en que nos damos cuenta de ello (algo que suele suceder muy poco y son los demás que verdaderamente nos quieren bien y por ende los enaltece a ellos mismos vernos brillar), ya hubimos dejado de reconocernos en el espejo, estamos pensando como otra persona y hasta dejamos de vernos parecidos a lo que siempre habíamos pensado que podríamos llegar a ser. No es que la vida o el paso del tiempo no nos "surtan" efecto y debamos ser eterna e inmortalmente idénticos a lo que fuimos de jóvenes, sino que se vuelve evidente la falta de brillo personal que dejaba nuestra persona antes de dejar la propia naturaleza de lado.
La razón primordial por la cual debemos cumplir con nuestras convicciones es sencillamente nuestra vida misma. Dejando de ser quienes sabemos que estamos llamados a ser, estamos regalando nuestra existencia y abandonándonos a nosotros mismos a una especie de azar condenable de infelicidad. Y no es algo que querramos para nosotros ni para los que amamos porque después de todo la inmortalidad no existe y por ende debemos aprovechar todos y cada uno de los minutos de nuestras vidas. Para sentir el orgullo de decir que es así como somos y es todo lo que sabemos: ni más ni menos para definirnos.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Friend or Foe? / Amiga o enemiga?

"¿Es ya demasiado tarde? Nada hay para salvar / Mirás lejos, para limpiar todo el daño / El significado de las palabras de amor ha desaparecido / Solíamos amarnos una a la otra, dar a la mentira de la otra, cobertura así que ¿sos amiga o enemiga? / Una por la otra vivía por el alma de la otra, ¿sos amiga o enemiga? / Porque lo solía saber. / Las promesas son concesiones sin sustancia / Y ante una muestra de afecto, tratando de tocarte la mano, siento un holograma: / ¿estás ahí aún?"

Hay ocasiones en las que nuestras acciones nos juegan malas pasadas y de vez en cuando, si somos lo suficientemente perspicaces, podemos evidenciar deslices que nos juega la mente que carece de amor propio y se dedica full time a someternos a un boicot de ser felices. Es entonces cuando surge una dicotomía entre el Yo consciente y el Yo inconciente. Por supuesto que este último es el que realmente tiene el "poder" de hacernos accionar y reaccionar a nivel consciente y por su causa es que notamos una ambivalencia en nuestras conductas. Mientras sentimos que nuestra mente nos dicta determinadas cosas, muchas veces llegamos hasta a hacer cosas que están muy alejadas (y hasta en oposición a) de lo que esa voz interior nos dictamina. Por ende, dejamos filtrar desde el inconciente actitudes e incluso formas de pensar que se contradicen a lo que pensamos "a simple vista" (esto es desde nuestra conciencia).
Hay una cuestión, en todo esto, que no puede pasarse por alto y es el hecho de que nuestro inconciente no está "afectado" por preconceptos ni por pautas morales y sociales; en sí, es nuestra esencia más verdadera y fiel de nosotros mismos. Sin embargo, al hacernos actuar de un modo específico (entre el cual puede considerarse el autoboicot) hay una persecución por adelantar lo que Freud denominaba "impulso de muerte", el cual propicia que seamos nuestros propios enemigos y generemos una pesadumbres tan especial para con la vida que el alivio sea únicamente sucumbir ante la idea de ser personas realizadas y ergo, felices.
Por esto, es que a veces actuamos como nuestros peores enemigos y nos dedicamos completamente a ser el mejor haciendo que padezcamos lo que en verdad, deberíamos disfrutar.
Claro está que el cuadro de psicopatología se agrava cuanto más tiempo pasamos enquistados en el cáncer autodestructivo. Y aunque no sea fácil combatirlo/ luchar contra la fuerza interna del "impulso de muerte", es trascendental poder hacerlo, porque en algún momento, si realmente aspiramos a llegar a algún lugar, debemos superarlo.... sino, debemos condenarnos a morir en el intento y eso no es para nada realizador: terminamos siendo un fantasma vagabundo de un mundo hologramado de nosotros mismos, sin poder tocar la mano de quien está efectivamente vivo.

lunes, 28 de marzo de 2011

I Do! / Yo sí!


"(...) Todo el mundo siente de esta forma y Yo sí, también / No podés escucharlo, pero Yo sí / No parecés enojado, pero Yo sí".

Suele sucedernos que tendemos a acumular muchas de las cosas que sentimos decir en determinados momentos
. Muchas veces por causa de una pseudo-diplomacia, otras tantas por falta de carácter de expresarnos y la mayoría de las veces porque desconocemos nuestras armas para poder comunicar nuestro malestar para con los demás, siendo o no responsabilidad (necesariamente) del de al lado.
En la Psicología, esta capacidad para expresarnos de manera "adecuada", sin desmerecer al otro, sin uso de soberbia y dejando en claro que es nuestro punto de vista y consecuente sentimiento el que se dispone a "responder" correctamente ante un "improperio" o "desubicación" del prójimo, se denomina "asertividad". Se trata de poder hacer un uso positivo de la lengua y, éste, acompañado de gestos, lenguaje corporal y una tonalidad de voz tranquila pero firme, nos puedan ayudar, en su conjunto, a no desestimar nuestras formas de demostrarle al otro cuál es el efecto (bueno o malo) que nos causan las palabras de los otros. Estamos poniendo de manifiesto cuáles formas, denominativos, caracterizaciones y calificativos, nos pueden llegar muy profundo; tanto que nos llegan a dañar.
Por ende, es muy necesario, como todo en la vida, poder ejercitar tanto como sea necesario, la
capacidad de ser asertivo. Nos cuesta cuando se trata de poner en marcha un nuevo mecanismo que moviliza todo nuestro ser psíquico y más aún cuando conlleva interacción del cuerpo y el habla (aspecto altamente difícil de manejar). Sin embargo, es menester que para hacer valer nuestra esencia, no nos dejarnos pasar por encima y delimitemos nuestras capacidades de aguantar cosas que no van con nuestros principios y valores.
Lo cierto es que la asertividad va de la mano de la autoestima. Cuanta mayor es esta última, menos nos costará desarrollar la primera, porque más seguros estaremos de lo que pensamos y sobre lo que aceptamos de los otros (y también lo que rechazamos, por supuesto). De otro modo, con baja autoestima, nos costará el doble de trabajo mental el poder hacer valer nuestras formas de pensar, sentir y opinar. Todo el mundo se siente alguna vez de alguna manera y nadie puede escapar de las sensaciones humanas que nos rodean. El enojo, el dolor, la alegría y las ofensas no escapan a ningún ser humano. Empero hay que aprender (y muy bien) a lidiar con ellas y poder comunicarle al otro de un modo no hiriente ni ofensivo, cuál es el efecto inmediato de las palabras que acaba de emitirnos.
Cierto también es que muchas personas no logran evidenciar mucho lo que atraviesa sus mentes pero eso ya es tema de ellos. Acá lo importante es poder sacar de adentro nuestro, a su debido tiempo, y de un modo delicado, lo que nos sucede por nuestro interior, cada vez que nos hieren, nos hacen enojar, nos dan felicidad y/o nos ofenden. Así es como procuraremos un bienestar y un buen entorno en el cual movernos y sentirnos seguros a la hora de poder hallar fuerzas para traspolar esas actitudes a otras situaciones de diverso contenido vincular.

domingo, 6 de marzo de 2011

Mi asignatura pendiente


"Por andar ocupado en el cielo, olvidé que en el suelo se vive mejor"

A veces nos sucede que por hacer los trámites de la vida cotidiana, por perdernos en la vorágine del día a día, perdemos la capacidad de reflexionar si estamos en la senda correcta que es, en definitiva, aquella que nos va a llevar a la realización personal, a reencontrarnos con el deseo que nos guiará hacia nosotros mismos. Esa completud, es de un difícil hallazgo, pero no imposible.
El problema se suscita cuando escapamos a los intentos de seguir en la brecha por la cual debemos transitar para llegar al objetivo de ser quienes somos llamados a ser. Por ignorancia, por oposición o por un mismísimo autoboicot, podemos llegar a condenar nuestras vidas a tener una falta de sentido total si es que hacemos caso omiso a lo que nuestro Yo interior nos está dictando que hagamos para llegar a ser felices.
Lo cierto es que hoy en día, muchas cosas son difíciles de alcanzar. Sin embargo, lo que parece tan lejano es causa de que pensamos que son cosas inalcanzables y por ende, o intentamos llegar a ellas por medio de vagos intentos y escasísimas pruebas, o directamente no apostamos si no es "sobre seguro".
Pero mientras más pasa el tiempo, el vacío de la carencia de realización personal se hace notar y nos va pasando factura por cada asignatura pendiente que no rendimos en tiempo y forma. Perdemos adrede (concientemente o no) las oportunidades de dar el examen que, al fin y al cabo, nos conducirá a una sensación de completud para con nosotros mismos.
Por eso es que tantas veces elegimos perdernos entre las nubes del cielo (esto es, en las nimiedades que nos distraen de la vida cotidiana) y olvidamos que nuestra felicidad está en el momento en que ponemos los pies sobre la tierra de nuestros deseos y comenzamos a transitar, como podemos, la senda hacia nuestro bienestar.
Las asignaturas pendientes, en síntesis, acarrean sensaciones de fracaso y una sucesión de estos, puede causar un abandono fácil por parte del sujeto, si es que no es habitué en el área de la perseverancia. Empero hay que tener bien en cuenta que muchas veces los fracasos los creamos nosotros mismos por temor a alcanzar los objetivos que tan bien nos hacen. Entonces es cuando dejamos asignaturas pendientes como en la facultad y nos limitamos a no escuchar la vos interna.
Y, para ser francos, ... ¿es eso lo que deseamos para nuestras vidas? ¿No sería mejor luchar como seamos capaces de hacerlo, por la propia felicidad?
Para finalizar, dejo un ejercicio que me sirvió mucho para encausar la realización de mis propios deseos. Para hacerlo, no es necesario saber a lo que estamos apuntando a ciencia cierta; sólo debemos pensar qué nos hace felices y con qué actos concretos alcanzamos esa felicidad. Luego, el siguiente paso es dejar por sentado en un papel esos sucesos que tan bien nos hacen para recordar que son trascendentales para que podamos ser felices. Por último, tenemos que ponernos en marcha y ejecutar acciones, o sea: estudiar, "fijarnos una fecha de examen" y poder rendir la asignatura pendiente y por fin dejar de anhelar cosas que sí están a nuestro alcance y por las que muchas veces no queremos responsabilizarnos.